EL DO EN LOS TIEMPOS POSTMODERNOS

Por Gustavo Tomás Díaz, Especialista en Medicina Familiar UNC - I Dan TKD

 

 


No hace mucho tiempo el filósofo, Fukuyama decía que  habíamos llegado a un punto de la historia en el cual se habían terminado las idea por el triunfo del liberalismo. Si analizamos el contexto en el cual fue formulada su teoría debemos darle la razón. Ya que coincide con la caída del muro de Berlín y la desaparición de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas y el fin de la lucha de dos grandes ideologías, imperantes en uno y otro extremo del mundo .
Ahora bien, este fue el fin de los problemas de humanidad?. Basta leer un diario, ver un noticiero, hablar con un amigo y tendremos la respuesta


Lo que si fue el, fin fue el de una era, la guerra fría, pero no de los conflictos humanos.
¿Tienen algún valor los viejos principios ante los nuevos desafíos de una sociedad diferente?. Con permanentes cambios y nuevos desafíos donde parece no haber límites del accionar humano.


El Taekwon-do es un arte marcial y su aprendizaje implica no solo el conocimiento y destreza en el manejo del cuerpo,  la inteligencia para el planteo de situaciones de combate, sino también el aspecto conductual. Valores como la integridad, la cortesía, el autocontrol, la perseverancia, el espíritu indomable, sirven de marco de referencia para el desarrollo de la personalidad y la solución de nuevos conflictos en una sociedad que se caracteriza por no tener reglas claras y fijas. Sino que asociado a un abrupto desarrollo tecnológico se modifican permanentemente los esquemas con los cuales se vinculan los seres humanos y los valores...En este marco de la sociedad postmoderna en la cual vivimos, a pesar de los cambios el ser humano sigue dotado de su humanidad, de necesidades ,de su forma de pensamiento que son los que hacen que sea un ser humano y no una cosa. Su afán de trascendencia, su espíritu inquieto que lo lleva a preguntarse su origen y destino, su puesto en el universo, su relación con sus iguales y las cosas.


 Para elaborar respuestas el hombre necesita principios básicos que le ayuden en este proceso. Más allá de los cambios tecnológicos, ideas económicas ,su integridad, su capacidad de buscar la verdad y de ser fiel a ella. Constituye una necesidad para cualquier corriente del pensamiento ya sea científica por que no podrá repetir una experiencia si esta parte de una falacia, no se podrá construir un negocio en base del engaño. La cortesía brinda el respeto hacia uno mismo y los demás, el autocontrol la capacidad de dar la intensidad de la respuesta frente a la situación planteada y fundamentalmente tener un recurso psicológico para saber optar frente a un mundo sin límites claros, la perseverancia es la respuesta a un  punto notable de nuestra época,  la necesidad de la formación permanente como recurso para enfrentar el cambio  que la tecnología nos ofrece ,sin cesar y el espíritu indomable da la fuerza necesaria para el logro de los otros principios. El equilibrio inestable en el cual vivimos exige estas capacidades para enfrentarlo satisfactoriamente. Es por ello que a pesar del cambio de usos y costumbres, de medios, los principios del hombre para lograr sus fines tienen una base que trasciende las épocas, ya que el hombre es el mismo.


Esto lo observamos en nuestro campo de trabajo, las enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión arterial... Donde aspectos nuevos son los problemas que antes no conocíamos y los recursos que disponemos son los elementos tecnológicos que nos ayudan a dar una mejor respuesta pero el sujeto y el objeto del accionar es el mismo, es el ser humano.


Posiblemente como dijo Fukuyama hayamos llegado a un fin, pero no el fin de las ideas sino al fin de una época y los nuevos tiempos exigen una preparación diferente, lo cual no necesita olvidarse de nuestros recursos ya conocidos  sino de saber emplearlos.

 

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